miércoles, 21 de diciembre de 2011

NAVIDAD. 1984


El canto de los pajarillos junto a mi ventana,
El susurro a la lejanía de cánticos y villancicos
El verde campo teñido en blanco, en sacudidas en rama de pinabete.
Tintineo de cascabeles, jalados por corceles,
Componía el matiz sinfónico de la pastorela de Navidad.

Los trozos de leña junto al fuego, la chimenea en su esplendor,
Donde cuelgan las calcetas de rayas rojas, en espera
Junto a la mesa, una mecedora con su rechinado
El abuelo de barba tupida, prendido a su pipa milenaria.
De la cual despide humo blanco en serpentinas
A su diestra un perro reposa, acurrucado en su cadencia.

La puerta luce la corona de pino, con moña roja,
El pórtico se adorna con el letrero “MERRY CHRISTMAS”
y en las afueras todo desborda de alegrías
los niños de gorro, abrigo y guantes simplemente juguetean
con la espuma blanca convertida en copos de nieve,
por allá colgado un muñeco con sombrero y ojos tristes
nariz de palo y botones alineados en su helado cuerpo,
junto a él cargado de bolas de nieve blancas, un trineo
con un reno de cartón pintando al costado.

En la sala luce hermoso un pino de luces de colores cargado,
Bombas y dulces caramelos, campanitas que cándidas repican,
Una estrella que da de corinilla hacia la punta,
Y a los pies un volcán de cajas vestidas de regalo.

En la cocina un ruido de cacerolas,
El burbujeo de las ollas de tamales.
Buñuelos y el chompipe en caldo rojo
Y la abuela chupeteando el ponche navideño.

---TODO LISTO PARA LA CENA ---

El abuelo con la velocidad que le permiten los años
Frotando sus manos, alcanza sentarse a la cabecera,
Con la copa de guaro ardiente, brindas breve al espacio,
Mientras los niños, vuelan presurosos con bullicio travieso

La mesa se llena de luz, regocijo y gran alegría
Cuando prestos toda la familia levanta en buenos deseos
Departiendo ricas viandas y exquisitos manjares.

Es la NOCHE BUENA, un minuto de silencio se deja escuchar
Mientras toda la familia, guiados por el rosario, manejan la oración
Inclinan su cabeza para escuchar al anciano su propia alocución:

“Padre nuestro que estás en los cielos, gracias por nuestro pan diario, bendícenos. 
Que tus bendiciones lleguen a aquello que por hoy no tienen el pan para su boca, 
que con el estómago vacío, pero con el corazón lleno de amor, 
te tiene a ti con la esperaza en el futuro.Dadnos la paz y que la gracia infinita 
deje caer sobre nosotros el manto de la sabiduría, para saberte agradar, 
la felicidad que haga germinar en nuestras almas, la mejor buena voluntad”

 haroldo medina, sofia e hijos

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