Ayer tuve un sueño, fue magnífico y esplendoroso,
De mi mano brotaba un rayo de luz incandescente
que cruzaba por mi mente, sentimiento puro y requisente.
Iluminando los caminos con promesas siempre hermosas.
Los buenos deseos que brotaban de mi alma
Proyectaban a lo largo, un sentir imperecedero;
Que llevaba una insignia de amor verdadero
Y dulzura de un despertar lleno de calma.
Mas, no todo era magnífico, brillante y lleno de dicha,
En el transitar y al final de un escabroso camino,
Refugiados en un campo de abrojos, sin fe y sin destino,
Un grupo de niños lloraba, algo mas que su desdicha.
No comprendía el porque de la injusticia y necesidad
De la existencia de tristeza, evocadas en sus mentes,
Del hambre y del frío, sobre sus cuerpos deprimentes
Productos de la violencia, pobreza y orfandad.
Una lágrima corrió a lo largo de mi mejilla,
Mientras enjugaba, de injusticia, el coraje, mi querella,
Sin respuesta, imaginaba, que vida tan cruel aquella,
Que descarga en sus hijos, la ira y la agonía.
Y en algún lugar reza la leyenda.
¡Gloria a Dios en el cielo!
¡Y en la tierra paz, a los hombre de buena voluntad!
Comprenderán estos niños, el significado de la Navidad
O siempre será un mito, una ilusión, un anhelo…..
UNA NAVIDAD LLENA DE BUENOS PROPOSITOS Y FELICIDAD
LES DESEAN:
HAROLDO MEDINA GIRON, SRA. E HIJOS.
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